Hay quienes no entienden una sensación hasta que la experimentan. Hace poco tiempo recordé una sensación de esas que recorren todo tu cuerpo hasta emocionarlo.
Para experimentar esa sensación en su plenitud es necesario ser y estar. Se ha de ser de Andorra (Teruel) y se ha de estar a la luz de la primera luna llena de la primavera.

Fue estar alumbrado por el sol a través de aquel malgastado e inacabado campanario. Fue estar en silencio salvo aquellos pájaros del diablo que anidan en lugar sagrado y junto a los viejos cascotes de los viejos edificios a mis espaldas. De repente, los pájaros volaron. Un, dos o tres ruidos rugieron como la marabunta. Algo se acercaba. Se callaron.
Repentinamente me vi rodeado de destellos negros y rojos con sonidos roncos con olores del exceso de maquillaje. El ruido invadía más que el olor. El ruido envolvió mi cuerpo, penetró en mí ser y agitó mí cuerpo. Solo pude llorar amargamente. El ruido expresaba los miedos que ante mí se presentaban. Seguramente, volvería a llorar.


¿Qué mitad de su hijo prefiere?

4 comentarios:
I like it...
Burrúmmm, bum, burrúm, bum-bum!!
Solo un comentario sobre el video que has puesto (wrong hole): Juas! me encanta, no puedo parar de reír, jeje.
Saludicos!
Hola Koky!
Absolutamente inexpliocable esa sensación. La conozco y es impresionante, ;)
Nos vemos.
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